lunes, 8 de septiembre de 2014

Leyes de la alimentación

Ley de la cantidad:

Es importante tener en cuenta las necesidades calóricas que posee nuestro organismo para respetar la cantidad de alimentos que debemos ingerir, recordando siempre que la misma debe ser suficiente para satisfacer la energía necesaria para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Debemos lograr un equilibrio a fin de mantener una adecuada temperatura corporal, la energía requerida para la contracción muscular y un correcto balance nutritivo.

Los alimentos que nos proporcionan de manera más eficiente dichas cualidades son aquellos que contienen grasas e hidratos de carbono.

Desde el punto de vista calórico, una dieta puede ser: suficiente, insuficiente, generosa o excesiva. 

El requerimiento calórico varía según las características físicas de cada individuo, dependiendo fundamentalmente de su edad, sexo, actividad realizada diariamente, sexo, complexión física, etc.

Ley de la calidad:

Esta ley se centra especialmente en la composición de los alimentos ingeridos. Destaca ciertos componentes que no deberían faltar en ninguna dieta, éstos son: proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, grasas, minerales y fundamentalmente el agua. Éstos son los principales encargados de asegurarnos el buen funcionamiento de nuestros órganos y sistemas.

Según esta ley, los regímenes pueden clasificarse en incompletos y completos.

Ley de la armonía:

Además de la cantidad y de la calidad de nuestra alimentación debemos lograr cierta armonía en nuestras dietas. Los diferentes alimentos que consumismos deben guardar necesariamente cierta proporción entre ellos, logrando así que cada uno de ellos nos aporte una parte del valor calórico que necesitamos. 

Se recomienda que toda dieta normal contenga:
·         proteínas: 12 a 15 % del valor calórico total.
·         grasas: 30 a 35 % del valor calórico total.
·         carbohidratos: 50 a 60 % del valor calórico total.

Ley de la adecuación:

En consonancia con las tres leyes nombradas, toda dieta debe adecuarse a cada persona en particular, teniendo en cuenta su estado de salud (enfermedades que padezca), edad, hábitos y costumbres culturales, nivel económico, etc. Estas variables repercuten en la elección de los alimentos y en su modo de preparación.

1 comentario:

  1. Hola. Muy bien las modificaciones en el diseño. Les pido que sean más activas con la actividad (¡en una semana no han publicado nada!). Para el lunes les pido dos nuevos posts de producción propia. Saludos.

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